Marketing digital

Cómo optimizar tu marketing de contenidos: errores más frecuentes

Si trabajas en el mundo del inbound marketing, habrás reparado en que aplicar un buen plan de marketing de contenidos implica una buena dosis de dedicación. Y casi seguro que habrás sido consciente de haber cometido fallos que, probablemente, coincidan con los cometidos por la mayoría de quienes nos hemos visto en estas lides.

Toda probabilidad de hacer floreciente un negocio online pasa por diseñar un plan de contenidos con unos objetivos bien definidos. Un frecuente error es abrir un blog donde ir publicando alguna cosilla esporádicamente, pensando en deslumbrar de sabiduría y, con ello, atraer masas de clientes. Nada más lejos de la realidad.

Iniciar un sesudo trabajo de marketing de atracción de clientes sin fijar un perfil determinado de público objetivo, como si todos los usuarios de Internet tuviesen que interesarse por tu producto, es otra ruta segura hacia el fracaso. Es básico que tengas claro a quién te diriges y conocer a la perfección qué necesita y cómo está dispuesto a acceder a ello. Ello te garantizará su confianza. De lo contrario, aunque tus contenidos sean de calidad, acapararás lectores, en lugar de compradores.

Es contraproducente obsesionarse en divulgar grandes cantidades de contenido sin preocuparse por su calidad. Recurre a la curación de contenidos, técnica del marketing estratégico basada en seleccionar informaciones sensibles y canalizarlas ordenadamente hacia tu público objetivo. Así, evitarás saturar de información, en muchas ocasiones, innecesaria.

Es bastante habitual olvidar las llamadas a la acción, útiles para empujar al lector a seguir un camino que te interesa. Eso sí, pónselo fácil y no caigas en un estilo intrusivo, que siempre genera rechazo.

Por último, ten presente que aquí el orden y la lógica también juegan su papel. No propongas acciones, por interesantes que te parezcan, de forma anárquica, pues conseguirás que tus posibles clientes se pierdan y tu plan de marketing de contenidos se vaya al traste.

Artículo escrito por Loles Sancho