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¿Sabes cuánta caja genera tu empresa?

Si preguntáramos a cualquier directivo la cifra de ventas que su compañía alcanzó el último año, probablemente ninguno dudaría a la hora de responder. Con toda seguridad, sabrían decir también el resultado neto obtenido, incluso el ebitda que generó la compañía. Sin embargo, estoy convencido que muy pocos sabrían decir cuánta caja ha generado su empresa en el último año.

Desde luego que la cuenta de resultados es fundamental, y nos informará sobre la rentabilidad del negocio, pero tener beneficios no significa disponer de flujos de caja para financiar el crecimiento de la compañía, atender los compromisos de deuda y retribuir a los accionistas. La caja es, sin duda, la variable más relevante desde el punto de vista financiero.

Es por ello por lo que cualquier directivo debería conocer los flujos de caja que genera su compañía, y cómo los utiliza, pues sólo así conseguirá orientar su gestión al objetivo de crear valor para el accionista.

Tipos de flujo de caja

Así, cualquier empresa en el ejercicio de su actividad genera principalmente tres flujos de caja:

  • El principal de todos es el Cash Flow Operativo, pues equivale a la caja generada por la propia actividad. Por motivos de simplicidad y, probablemente, de indolencia, se ha pretendido equiparar el ebitda con el Cash Flow Operativo. El ebitda no es más que una aproximación tosca de la caja operativa, pues no considera el pago de impuestos ni las variaciones en las necesidades operativas de fondos (NOF). Además, como toda medida de beneficios, resulta fácilmente manipulable.
  • El CAPEX (abreviatura inglesa de “capital expenditure”), o Cash Flow de las Operaciones de Inversión, refleja el flujo neto de inversiones y desinversiones en activos fijos. La suma de estos dos primeros flujos de caja (el Cash Flow Operativo y el CAPEX) nos dará el Cash Flow Libre, que representa la caja disponible para atender a los accionistas y a los acreedores de la deuda.
  • Precisamente, los flujos netos tanto de los accionistas como de los acreedores de la deuda, constituyen el último de los flujos de caja, el Cash Flow de las Operaciones de Financiación.

La obtención de estos cash flows resulta muy simple de mecanizar con una hoja de cálculo. Basta con la comparación entre los estados financieros de dos períodos. Así, de una manera rápida y con un formato muy sencillo de interpretar (nada que ver con el enrevesado modelo del Plan General Contable), sabremos cuánta caja hemos generado, por qué conceptos, y cómo la hemos distribuido.

Nuestros alumnos del Programa Superior de Dirección de PYMES ya están utilizando esta herramienta en sus respectivas empresas, y estoy seguro que les estará proporcionando una información muy valiosa en su gestión y planificación financiera.

Autor: Francisco Bulls, Director financiero del Grupo Rigar y docente en el Máster de Dirección de Pymes y Tendencias Digitales.