People & Management

De qué hablamos cuando hablamos de Liderazgo

En este artículo, Yanina Wax, profesora del Programa Superior en Dirección de Pymes, nos habla sobre un concepto sobre el cual existen gran cantidad de definiciones y posturas, el “Liderazgo”. En él, nos da una visión global sobre todo lo que representa esta habilidad.

Resultaría más o menos improcedente, casi diría irresponsable, el pretender definir un concepto que ha sido, es y (probablemente) seguirá siendo la palabra más utilizada, manoseada y definida en el ámbito tanto organizativo, político, económico, deportivo como social. Esta palabra es “Liderazgo”.

Y vayamos a la pragmático. Si salimos a la calle y preguntamos al azar a una veintena de personas, incluso si nos introducimos en una veintena de empresas y preguntamos igualmente al azar a una veintena de sus trabajadores, lo más seguro, y apostaría todo mi dinero, es que nos vamos a encontrar una múltiple variedad de definiciones, muchas de ellas incluso antagónicas en sus planteamientos y principios. Es decir, nos vamos a dar de frente con una gran variedad de visión sobre el propio concepto de liderazgo. ¿Y dónde está el problema?…

Centrándonos en el ámbito puramente organizativo, en el marco empresarial, el problema es justo ese; la mirada. Y a qué nos referimos con la mirada… Pues llanamente a no compartir un mismo lenguaje organizativo, a entender algo tan fundamental en las empresa como el liderazgo de múltiples formas. Y no queremos dar a entender esto como rechazo a la diversidad, todo lo contrario. La idea parte justo de esta diversidad.

Tomando como punto de partida esa múltiple visión del concepto, el líder (entendido en principio como responsable máximo de la organización), tiene la obligación de generar espacios de entendimiento, tiene la responsabilidad de trabajar con su equipo para consensuar una misma visión que haga y facilite el sentido de equipo. Y esta idea, si revisamos y analizamos la historia de múltiples organizaciones, encontramos que el liderazgo responde y se hace visible a través de la identidad corporativa, a través de la sensación de pertenencia.

El líder es líder tanto en cuanto sea capaz de hacer que se compartan todas y cada una de las señas de identidad no sólo suyas personales sino también organizacionales. Luego podríamos entrar a discutir el propósito mismo y último del líder, el alineamiento con la sociedad, el bien común, etc. Pero esto ya es harina de otro costal, pues si consideramos a la palabra líder como derivando del inglés leader, la cuál es la acepción que toma la Real Academia Española, debemos remontarnos a la consideración etimológica de dicha palabra.

Leader significa, en su carácter verbal y en términos generales, guiar por un camino, servir como indicador de ruta y ser un canal o conductor para algo. Y, desde nuestro más profundo respeto y humildad, añadimos que sólo podemos y debemos ser guiados por aquel que hacemos nuestros sus ideas, y por aquel que comparte la visión con nosotros y nosotros con él…

Y es ahora cuando volvemos al principio para no perder de vista que no pretendemos decir que el líder tiene como objetivo que todos acaben pensado como él (eso lo dejamos a los líderes sectarios, patológicamente enfermos de megalomanía), sino que volvemos a recalcar la necesidad de que este responsable último tienen la obligación de generar espacios de entendimiento y de reflexión sobre todos y cada uno de los aspectos que conforman la conducta organizativa de una empresa. Es decir sobre lo que hace funcionar de manera optima la organización.

En definitiva, el buen líder reflexiona en grupo y el mal líder impone en solitario.

Artículo escrito por Yanina Wax.