Habilidades Directivas y Personales

Decir Habilidades Directivas es decirlo todo y no decir nada…

Decir Habilidades Directivas es decirlo todo y no decir nada… Y sí, es posible. Los que nos dedicamos a este tan apasionante mundo de la formación, de la oratoria y del buen arte de hablar en público, sabemos bien lo que es decir mucho y no estar diciendo nada. Pero como ese no es el propósito, vayamos por partes como bien hacía Sherlock Holmes.

Empecemos coincidiendo todos en que si bien las antiguas herramientas de liderazgo son necesarias y no están muertas de pleno, también coincidiremos todos que las circunstancias a las que se enfrenta toda organización, sin importar su tamaño ni su naturaleza, hace que el concepto de Habilidades Directivas asociadas a todos aquellos que tienen la noble responsabilidad de gestionar un equipo dentro de la organización se materialice de modo bien distinto. Así que tomando esa máxima, llegamos de manera muy directa, a que el concepto se nutre de una capacidad inicial y previa de quien tiene que ejercer esas habilidades de hacer una lectura casi perfecta de lo que hemos llamado circunstancias.

Y cuáles son estás circunstancias?… El mercado, el equipo, la tecnología, las tendencias, él mismo, la innovación, la sociedad, lo visible y lo invisible, lo creíble y lo pragmático, lo tangible y lo intangible… ¡¡¡Vale está bien!!!! He dicho mucho y no he dicho nada… Es la maldita deformación profesional… Pero qué tal si lo resumimos en ser capaz de dibujar cómo quiero actuar mañana. Repito, o mejor, matizo: Habilidades Directivas es ser capaz de definir, establecer y ejecutar el qué y el cómo voy a actuar mañana. Y miro al futuro, no porque inconscientemente me olvide del presente, todo lo contrario, sino porque la respuesta a esa pregunta vendrá condicionada por los resultados de mi presente, del hoy. Y la volveré a plantear al terminar la jornada… Así día tras día… Así de manera incansable.

 

Ahora bien, y para centrar el tiro a mañana debo de mirar cómo ha sido el día de hoy. Y, qué me encuentro?… Encuentro unas circunstancias caracterizadas por dos evidencias; una cada vez más dificultad por hacer real la palabra fidelidad, tanto con los miembros del equipo de trabajo como con los clientes. El sentido de pertenencia y la lealtad creo que tienen las horas contadas a largo plazo. No así a corto y a medio plazo. Todo lo contrario. Y esto nos lleva a la otra característica actual, los cambios. Obvio. Cada vez más, más y más… Nos entusiasmamos mucho a corto. Nos apasiona el aquí y ahora. La palabra pasión viste. Viste mucho más que la ropa que llevamos. Viste mucho más que el coche que conducimos e incluso viste mucho más que el sector en el que nos movemos… Y viste porque comunica lo qué hacemos y el porqué lo hacemos. A día de hoy, el cómo lo hacemos es un valor que diferencia y que no hay que olvidar ni un minuto, pero que lo más diferencia es el porqué. Y tanto lo miembros de un equipo como los clientes, no creen palabras, creen acciones que rezuman pasión. El porqué se contesta con pasión. Y sobre estos axiomas, sobre estas premisas debemos construir nuestras capacidades, nuestras competencias y nuestras habilidades directivas… Y sí, hablaremos de comunicación, de empatía, de visión, de asertividad, de inteligencia emocional, de gestionar conflictos y saber negociar… Pero todo ello, lo debemos enmarcar en; pasión, lealtades a corto y medio y cambios…

Eso hoy y quizá mañana… pasado, veremos que ha sucedido mañana… Pero importante, no te olvides de preguntártelo…

Artículo escrito por Guillermo Jávega


Suscríbete al Newsletter de nuestra Escuela de Negocios IEM





 

[/fusion_builder_column][/fusion_builder_row][/fusion_builder_container]