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El informático, esa figura odiada y amada a partes iguales

La informática nos rodea, cada dia más, y de manera creciente e imparable. Hace 30 años apenas había informática en las empresas pequeñas. Hace 10 años cualquier pequeña empresa contaba con algo de infraestructura informática, pero el funcionamiento del negocio no dependía de ella, sino del local comercial, el almacén, la cadena de transporte, los empleados a pie de tienda… La informática era una herramienta, un apoyo.

Cada vez más vemos como los negocios tradicionales se vuelven digitales. Estamos en pleno proceso de expansión y, a menos que ocurra una catástrofe, parece que es una tendencia imparable.

Un ejemplo: las tiendas online. La tienda online ya no es solo un complemento a la tienda física, sino que muchas veces es la única opción.

Tenemos herramientas, aplicaciones web 2.0 preconstruidas, que nos permiten crear sitios en la web sin apenas conocimientos de programación. Pero permitidme decir, y por experiencia lo digo, que estas aplicaciones dan una falsa sensación de libertad.

No es mi intención hacer una crítica de estas aplicaciones, como WordPress, Joomla o Prestashop. ¡En absoluto! Yo soy el primer fan de ellas. Pero ocurre lo siguiente:

Tu te instalas una de estas aplicaciones, con la premisa de montar un blog sin tener que aprender a programar. Y esa premisa se cumple a rajatabla. Te instalas el blog (la parte mas dificil), te lo configuras, y lo pones en funcionamiento. El ratio de esfuerzo y resultado es excelente, simplemente. Y empiezas a funcionar. Hacer lo mismo, pero programándolo tu solo/a, te hubiera costado mínimo 3 meses, entre formación y programación. Con un WordPress en mucho menos tiempo estas funcionando.

Pero sin embargo llega un momento, al que toda empresa llega, en el que pasa lo siguiente:  “Quiero personalización”

Hay dos tipos de personalización: la estética, y la funcional.

La estética consiste en realizar cambios visuales sobre la plantilla de la web. Quiero otra tipografía, la letra más grande, cambiame el fondo, esos no son mis colores corporativos…

La funcional consiste en realizar cambios que afectan al modo de operar: “Cambiame el funcionamiento del carrito de compras”, “mi empresa factura varios IVA a la vez”, “tengo una política de descuento que no esta entre las que estan por defecto en la tienda online”…

Cuando ese momento llega, entra en escena “el informático”.

Bajo ese paraguas existen multitud de profesionales que nada tienen que ver entre si, como es el técnico de sistemas, el técnico de hardware, el programador, el gestor de bases de datos… no vamos a entrar en esa complejidad en este artículo, de momento vamos a decir que “el informático” es ese profesional que te hace las adaptaciones estéticas y funcionales que tu necesitas.

Llegado ese momento, se junta un poco el pan y el hambre, como se suele decir, y se producen una serie de situaciones de manera repetitiva en cualquier empresa, muchos de vosotros probablemente os sentireis retratados al leer este post.

No voy a ahondar tampoco en estas situaciones, simplemente diré que son situaciones en las que existe una falta de comunicación por ambas partes. Encontrar por tanto un punto en el que se establezca una correcta y fluida comunicación entre CEO y programador, es un punto importante.

Por suerte o por desgracia conozco las dos perspectivas: Tanto la del programador al que le gustaría el cliente no cambiara mil veces de idea, que el cliente no le diera instrucciones confusas o que pidiera imposible, como la del CEO que quiere las cosas hechas y que no quiere oir lo de “eso es imposible de hacer” (y más cuando sospecha que no es imposible lo que esta pidiendo).

No es el objetivo de este artículo tomar parte de alguno de estos dos perfiles, pero quiero hacer la siguiente reflexión:

Si es cierto que cada día la informática juega un papel más importante en el funcionamiento de un negocio, especialmente si estamos hablando de un negocio 2.0, ¿como es posible que las personas que toman las decisiones no están formadas en las tecnologías sobre las que toman decisiones?

Creo que es de sentido común pensar que alguien que monta una empresa debería tener algo de experiencia previa en el sector en el que se va a mover, ya que esa experiencia le proporcionará criterio para tomar decisiones y no caer en errores que cometería alguien sin experiencia en el sector.

Pues, de la misma manera, no parece muy lógico que alguien se embarque en un negocio online sin tener una serie de conocimientos de base de las tecnologías básicas con las que se va a mover. Y digo y recalco conocimientos DE BASE. No avanzados, pero con la suficiente profundidad como para conocer cual es el funcionamiento interno de un negocio online, y tomar decisiones con criterio, saber presupuestar con mesura, etc…

Como siempre, la formación continua y el reciclaje pueden solucionar, de manera sencilla, estos problemas internos de comunicación entre directivos y técnicos. Muchas veces, un directivo responderá: “no pretenderás que aprenda todo lo que se debe aprender en un curso de X horas”. Evidentemente no. Pero es que el objetivo no es ese. El objetivo es ganar un colchón de conocimiento, conocer las tecnologías, conocer los entresijos, las bases, los principios, y con ello ganar una perspectiva más amplia y profunda acerca del funcionamiento del software 2.0 que, al final, es la base de los negocios 2.0.

Quiero acabar con una reflexión volviendo al ejemplo de la tienda física que comentaba al principio del arículo. Parece razonable pensar que el dueño de una tienda física (un comercio con un local) debería tener un conocimiento profundo de su propio negocio: no solo la contabilidad y los clientes, sino también los productos que tiene en el almacén, cuando, como y qué le sirven sus proveedores, cómo circula la mercancía por el almacén, los horarios y honorarios de sus empleados, quien le provee electricidad, luz y agua, la tarifas de los suministros, …

Si esto nos parece razonable y deseable, creo que es igual de razonable y deseable que el dueño de una tienda online deba tener un nivel de conocimiento equiparable de su negocio online.

Artículo escrito por @jvcarratala