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Emprender es acción

Emprender es acción

Fernando Giner lleva 21 años trabajando en marketing y estrategia; escribe una columna en Las Provincias target=”_blank”>Vivir sin Jefe” y es profesor del claustro de IEMBS en el Programa Superior de Dirección de Pymes y el Programa Superior de Comunicación y Marketing Online. Sus principales áreas de actividad son el marketing el mentoring y la formación. Hoy nos ha escrito este post que gustosamente os dejamos para que aprovechéis algún rato estas fiestas y lo leáis con la atención que merece. A emprender!

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¿Qué necesita una persona que tiene una gran idea? Dos cosas, repensarla y  llevarla a la acción.

Ideas tenemos todos, en cualquier encuentro con amigos escuchas múltiples iniciativas sobre lo que se podría hacer aquí y allá para montar un negocio. Pero una cosa es pensar y otra es actuar. El movimiento de la idea es exclusivo de menos gente. Las personas tenemos grandes ideas, pero no nos atrevemos a realizarlas y ¿sabes por qué?,  porque tenemos miedo. Tenemos miedo a equivocarnos.

Desde pequeños nos desarrollamos como personas en un sistema educativo que premia al alumno obediente, que se porta bien en clase, que responde como una cacatúa lo que el profesor quiere que se le ponga en un examen y, sobre todo, que no hace preguntas incómodas en clase. Es bueno el alumno que asiente con la cabeza todo lo que dice el profesor durante  cincuenta minutos y el que no muestra disconformidad con las explicaciones docentes, es decir, el que se traga lo que le cuentan o como poco hace como si se lo traga.  Normalmente, las clases son aburridas, en las que el sonido de una campana o un timbre diferencian el estudio del recreo, lo aburrido de lo divertido, parece que los educadores no entienden que el trabajo puede ser divertidísimo si uno ama lo que hace. Pero, no, las clases sino son aburridas, no son clases y , repito, que ningún alumno cuestione o ponga en duda todo lo que sabe el profesor que será expulsado a las demoníacas pruebas de julio o septiembre. Mi pregunta es: Con este sistema, ¿cómo desarrollamos la creatividad e innovación?. En el colegio debería existir la asignatura de “asunción de riesgos” donde se aprenda que la libertad está en elegir, que ello deriva consecuencias y, por lo tanto, la libertad es hermana del riesgo. Pero, no, el mejor alumno es quien se aprende 50 definiciones distintas de libertad, desde los griegos hasta la actualidad,  y las vomita en un examen para que cuando llegue a su casa no se acuerde de ni quien era Aristóteles. Nuestra educación nos inclina hacia la reactividad, obediencia y comodidad.

Pero, por otro lado, tenemos miedo porque sabemos que el que empieza un negocio y fracasa tiene que dar muchas explicaciones.. Esa persona: ¡ Qué desaparezca!. Imagínate a un emprendedor fracasado, que ha perdido sus ahorros y busca un empleo por cuenta ajena . ¿Te imaginas que lo ponga en un currículum?. ¿Te imaginas lo que pensará el seleccionador?:  Oiga, vd busca empleo porque es un fracasado, porque ha sido incapaz de conseguir valerse por si mismo.  En las clases de Universidad no le llamará nadie, ni le pondrán como ejemplo. Los profesores más teóricos,  los que  no han pisado una empresa en su vida, sólo pondrán ejemplos de Steve Jobs, Juan Roig o del fundador de Zara,  ni siquiera  del fundador del Corte Inglés que parece que  ha agotado su modelo de negocio. En este país, los que cierran un negocio se van al infierno de los inútiles y defenestrados, es preferible ser gris, mediocre y no intentarlo porque si lo intentas y fracasas, se reirán de ti.

Entre la idea y la acción sólo existe el miedo. Y por lo tanto, después de reflexionar y conceptualizar muy bien la idea de negocio lo que necesitamos es una “quita miedos”.

El temor a equivocarnos, a subestimarnos, a no atrevernos, a pensar que no somos de esa pasta o a que el emprende sabe cosas que uno no sabe.

Todo eso no es verdad. Emprender es un viaje y un viaje empieza cuando comienzas a andar. Necesitas una mochila en la que debes poner sobre todo aptitudes y actitudes , como la prudencia, sentido común, resistencia,  medir bien los riesgos, buenos colaboradores, algo de asesoramiento y venta, mucha venta.

Por mi experiencia, hay dos tipos de riesgos. El económico y el personal.

En el primero, la cuestión es no meterse por encima de las verdaderas posibilidades. Aún así, conozco gente que lo ha hecho y le ha ido muy bien, pero, no es lo aconsejable. Te aconsejo que en una octavilla respondas estas tres preguntas :¿Cuánto pierdes si tu negocio no funciona?. ¿Te lo puedes permitir?. ¿Hasta qué cantidad estás dispuesto a arriesgar y en qué tiempo?.

Luego, existe el riesgo personal. ¿Seré capaz?, ¿qué pasará si fracaso?, ¿por qué me tengo que complicar la vida?. No nos engañemos, emprender es complicarse la vida porque uno se convierte en el motor de la iniciativa, en la fuerza motriz y eso cansa.  No todos los días tienes las mismas energías, ni todos los días te salen las cosas a la primera. Emprender es francamente bonito, pero, tiene momentos duros y, sobre todo, momentos en los que te sientes muy sólo y también, momentos en los que parece que el mundo entero está contra ti. Por otro lado,  te recuerdo algo que ya sabes, si trabajas por cuenta ajena también habrá momentos en los que acabarás harto de algo o de alguien, como tu jefe o  algún compañero.

Al final, antes de emprender la acción conviene tener muy claro cual el concepto de negocio, cuanto te juegas y si estás dispuesto a pagar el precio(personal) correspondiente por conseguir tu meta.

Ánimo , suerte y acción.

Artículo escrito por @FGiner


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