People & Management

La Inteligencia Emocional aplicada a la empresa

¿Por qué algunas personas parecen dotadas de un don especial que les permite vivir bien, aunque no sean las que más se destacan por su inteligencia? ¿Por qué no siempre el alumno más inteligente termina siendo el más exitoso? ¿Por qué unos son más capaces que otros para enfrentar contratiempos, superar obstáculos y ver las dificultades bajo una óptica distinta? La inteligencia emocional nos permite tomar conciencia de nuestras emociones, comprender los sentimientos de los demás, tolerar las presiones y frustraciones que soportamos en el trabajo, acentuar nuestra capacidad de trabajar en equipo y adoptar una actitud empática y social, que nos brindará mayores posibilidades de desarrollo personal. En este artículo, nuestro profesor Sergio Herrero nos explica cómo emplear la inteligencia emocional al mundo de la empresa para conseguir los mejores resultados.

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¿Se puede predecir el éxito en la vida y en los negocios? Hay ciertas variables que podemos observar y resultan buenos pronosticadores. Por ejemplo, un alto Cociente Intelectual no lo garantiza. O mejor dicho, aquellas personas que tienen una gran capacidad intelectiva tendrán éxito siempre y cuando se mantengan dentro de un ámbito académico. Las personas que “triunfan” no tienen suelen tener solo una habilidad, sino un buen mix de ellas. Pero un denominador común es lo que desde los 90 se viene llamando Inteligencia Emocional, que podemos resumir como Habilidades Sociales. Cuanto más azúcar, más dulce, está claro.

Un alto cociente intelectual y muchas habilidades resultarán imparables. Pero hoy sabemos, después de complejos estudios en el tiempo hechos en colegios y universidades, que una dimensión de la Inteligencia Emocional como es el Autocontrol, predice por si sola mejor el éxito que altas puntuaciones en test de Inteligencia.

Miremos a nuestro alrededor. Siempre vamos a encontrar un ejemplo o un caso que parezca negar una afirmación. Pero encontrar a alguien que sabe escuchar, que es capaz de preguntarte qué piensas sobre algo sin lanzarse acto seguido a volcar sus ideas o que recuerda datos personales tuyos en apariencia intrascendentes es más probable que inspire confianza que alguien que no lo haga.

Si somos dueños de una empresa o tenemos un proyecto, más pronto que tarde elaboraremos, por rudimentario que sea, un plan estratégico. Y haremos bien. Pero si de verdad queremos triunfar,  trazaremos un plan sobre nosotros mismos, en el que registremos nuestras habilidades y las que deseamos alcanzar. Crecer como personas tiene un impacto directo en nuestras relaciones con los demás y es una tarea inaplazable.

Artículo escrito por Sergio Herrero


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