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La importancia de la profesionalización en la PYME

Si bien muchas pequeñas y medianas empresas han sabido sacar ventaja del boom económico que vivió el país, incrementado sus volúmenes de ventas, e incluso atreviéndose a ofrecer sus productos al exterior, han olvidado uno de los pasos más importantes para que su negocio sea viable en el tiempo: la profesionalización en todas las áreas de la empresa.

Este “salto” en el ciclo de vida de las empresas es lo que explica su alta tasa de mortandad.

La profesionalización tiene que ver con pasar a un nivel más estratégico, de diferenciación, donde el propietario se concentre en hacer crecer su negocio, mientras a los empleados se les delega la parte más operativa, de gestión del negocio.

Esta profesionalización sugerida hará más atractivo el negocio para que puedan internacionalizar sus empresas en otros países, realicen fusiones y adquisiciones, diversifiquen el riesgo y exporten la marca internacionalmente. Si se quiere vender la empresa a una más grande, no habrá compra si la pyme es totalmente desconocida en el sector donde opera.

La profesionalización de las pymes no solo les ayudará a ser transparentes y a manejar sus stock, sino que les permitirá aprender a diferenciar entre lo que deben hacer y la capacidad que hoy poseen.

Así, se podrá construir una estrategia por diferenciación, que les permitirá salir de la marginación y contar con el respaldo necesario para competir en el mercado.

No se puede empezar a trabajar por volumen cuando no se tiene la capacidad para hacerlo, pues luego se genera dependencia, probablemente de muy pocos clientes. Por ello, si no definen su estrategia, terminarán cayendo.

Sin duda, la falta de previsión y de una estrategia empresarial que guíe hacia unos objetivos claros potencia la vulnerabilidad de algunas PYME.

El empresario debe tratar de vender obteniendo una rentabilidad, llevar un registro de los resultados, hacer un seguimiento de la competencia, y analizar cómo evoluciona el mercado y el sector en el que se encuentra inmerso.

La planificación, si bien no supone una seguridad absoluta de lo que va a pasar en el futuro, es una de las herramientas más útiles con las que debe contar.

Además de proporcionar flexibilidad a la empresa, permite establecer planes de contingencia por si las circunstancias previstas no se cumplen.

Por todo ello, es necesario un cambio en la mentalidad tradicional de instinto y espontaneidad que deje paso a la planificación, la visión y la gestión; es decir, que dé paso a la profesionalización de la empresa.

No es lo mismo montar un negocio que desarrollar una empresa. La formación empresarial requiere de un aprendizaje constante.

Artículo escrito por Rafa Martínez Medina 


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